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Delirium

Prevención y tratamiento del delirium en UCIP. Un reto más en nuestra práctica clínica diaria

La aparición de delirium durante el ingreso en la UCIP tiene implicaciones clínicas y pronósticas muy relevantes. El delirium es un factor de riesgo independiente de mortalidad y se asocia mayor duración de la ventilación mecánica, mayor estancia hospitalaria y aumento de los costes económicos. Los pacientes en los que aparece tienen mayor riesgo de extubación accidental y retirada de dispositivos. Supone un gran estrés para el paciente, los cuidadores, familiares y el personal sanitario. Por último, se relaciona con secuelas a largo plazo como alteraciones cognitivas, trastornos delirantes y retraso en el aprendizaje. También se ha relacionado con mayor riesgo de presentar trastorno de estrés postraumático. Comprender la fisiopatología y conocer los factores de riesgo de delirium son claves para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento.

Delirio: valoración y diagnósticos

Los signos clínicos que nos deben hacer sospechar la aparición de delirio van a depender de la tipología del mismo, que puede ser: hiperalerta o hiperactivo, hipoalerta o hipoactivo y mixto.El delirio hiperactivo es aquel que se caracteriza por agitación, labilidad emocional, agresividad e inquietud psicomotora. Comporta más riesgo de retirada de dispositivos (tubo endotraqueal, catéteres, drenajes, etc.). Se presenta más frecuentemente en intoxicación por sustancias o síndrome de abstinencia. Es la consecuencia de un alto estado dopaminérgico que comporta fases de agitación y de agresión, así como un trastorno del pensamiento, hablar con dificultad y sin sentido y se pueden dar también alucinaciones (pueden ver, oír o sentir pensamientos no reales). Este es el más fácil de detectar y de diagnosticar por sus características clínicas. El delirio hipoactivo se caracteriza por la apatía, la disminución de la respuesta, poco contacto o la escasa comunicación. Se asocia más a trastornos metabólicos o fallo orgánico. En este caso los niveles de dopamina son normales o bajos y hay una desregulación colinérgica. Es más difícil de detectar ya que puede quedar enmascarado por la patología principal, conllevando más riesgo de una lesión secundaria. En el delirio mixto se alternan los dos conceptos expuestos anteriormente y se caracteriza por tener signos clínicos de ambos. Diagnosticar el delirio pediátrico a menudo es complicado, ya que la intensidad de los síntomas descritos puede ser muy sutil.

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