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Hipotiroidismo, embarazo y neurodesarrollo

El Hipotiroidismo posee una alta incidencia en el mundo. La prevalencia aumenta con la edad, es mayor en las mujeres y gran parte de los casos están subdiagnosticados. Las hormonas tiroideas Tiroxina (T4) y Triyodotironina (T3) desempeñan un rol muy importante en el neurodesarrollo. La T3 activa la neurogénesis, la arborización dendrítica, la diferenciación y migración neuronal, la proliferación de células gliales, la mielinización y la sinaptogénesis. En la primera mitad del embarazo, la tiroides fetal no sintetiza suficiente T3 y T4, por lo que el aporte materno de estas hormonas resulta imprescindible para el normal desarrollo neurológico fetal. En especial, la concentración sanguínea de T4 materna en las primeras etapas de la gestación es crítica para la evolución normal del sistema nervioso embrionario. Hay áreas específicas especialmente influidas por la cantidad de T4, tales como el cerebelo, el hipocampo y áreas asociativas de la corteza cerebral. El requerimiento de yodo aumenta en la embarazada. Si la ingesta no lo satisface, la yodemia disminuye. Ante esto, su tiroides ahorra yodo sintetizando más cantidad de T3 (más activa) y menos T4. Este aumento de T3 oculta síntomas hipotiroideos en la gestante, pero la T4 disminuida afecta el desarrollo cerebral del feto. Los hijos nacidos de mujeres con T4 baja en la primera mitad de la gestación, presentan coeficientes intelectuales menores, defectos psicomotores, diferentes grados de deficiencia mental y sordera entre otras consecuencias. La alta incidencia del hipotiroidismo y su importancia en el neurodesarrollo hacen necesario el control tiroideo de la embarazada.