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Organicidad y Trastornos Afectivos

La actual clasificación de los Trastornos Afectivos es la siguiente:

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Las causas orgánicas más importantes productoras de síntomas depresivos pueden agruparse de la siguiente manera:

Nutricionales: Las deficiencias vitamínicas de B12, Folatos, Niacina y/o Tiamina.

Neurológicas: Desde la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, los traumatismos craneales, las convulsiones complejas parciales del lóbulo temporal, diversos tumores cerebrales, algunos ACV, los estadíos tempranos de enfermedades dementizantes, hasta la apnea del sueño pueden generar sintomatología compatible con episodios o trastornos depresivos.

Endócrinas: Las alteraciones del eje tiroideo son las más conocidas dentro de este grupo. Pero no hay que olvidar que las alteraciones paratiroideas, las enfermedades suprarrenales (Cushing y/o Addison) , los cambios hormonales relacionados con el período menstrual y, sobre todo, los relacionados con el puerperio también pueden generar o acentuar el cuadro sintomático del paciente.

Colagenopatías: cabe destacar, entre ellas, el Lupus Eritematoso Sistémico y la Artritis Reumatoidea.

Enfermedades infecciosas: No es poco común el ver “sintomatología depresiva” en las neumonías virales, las hepatitis virales, la mononucleosis infecciosa, la tuberculosis. Los síntomas generados por el HIV solían confundirse con un Episodio Depresivo Mayor. Actualmente conforman una categoría diagnóstica aparte dentro de la clasificación DSM, con sus propios criterios diagnósticos (los que trascienden la sola sintomatología depresiva).

Farmacológicas: Por último, no hay que olvidar que el paciente que concurre a la consulta está siendo tratado habitualmente por otras patologías. Y que muchos de los medicamentos utilizados presentan como efectos adversos síntomas de depresión. Por mencionar algunos de ellos: corticoides, anticonceptivos, anticolinesterásicos, algunos antihipertensivos, la vincristina, vinblastina, cicloserina, indometacina.

Intoxicaciones: las más importantes son las producidas por los insecticidas, el mercurio, el talio, y el arsénico.

Por otra parte, también es importante tener en cuenta que algunos síntomas somáticos pueden “enmascarar” (como solía decirse antiguamente) un episodio o trastorno depresivo mayor. Los más conocidos son los síntomas cardíacos, gastrointestinales, genitourinarios, la lumbociatalgia o “dorsalgia baja”, y los síntomas del sistema osteo-músculo-articular (SOMA).

En cuanto a las causas orgánicas generadoras de estados maníacos, debemos recordar a las siguientes:

Farmacológicas: corticoides, levodopa, cocaína, anfetaminas, metilfenidato, y muchos de los antidepresivos (especialmente IMAO).

Infecciosas: la sífilis terciaria,  diversas encefalitis, SIDA.

Endocrinas: hipertiroidismo.

Colagenopatías: Lupus Eritematoso Sistémico

Neurológicas: Esclerosis Múltiple, Enf. de Huntington, Enf. de Wilson, traumatismos craneanos, convulsiones complejas del lóbulo temporal, tumores diencefálicos, neoplasias.

Nutricionales: Deficiencias de B12, Niacina, Folatos, o Tiamina.

Dependerá de la expertise del  profesional el poder desentrañar causas y consecuencias del padecimiento del paciente.